España y Argentina, cara a cara por la gloria: la Finalissima que ahora sí definirá al campeón del mundo
Nueva York será el escenario de una final con aroma a historia. España y Argentina disputarán este domingo el título del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá en un duelo que enfrentará a los actuales campeones de Europa y América, una Finalissima que quedó pendiente y que ahora tendrá el mayor premio posible: la Copa del Mundo.
Aunque la rivalidad entre ambas selecciones refleja un equilibrio absoluto —seis victorias por bando y dos empates en catorce enfrentamientos—, el único antecedente oficial favorece a la Albiceleste. Fue en la fase de grupos del Mundial de Inglaterra 1966, cuando Argentina se impuso 2-1 con un doblete de Luis Artime y dejó eliminada a la selección española.
Sin embargo, el historial pierde relevancia frente al peso de los logros internacionales. Argentina defenderá la corona conquistada en Catar 2022 y buscará su cuarto título mundial, después de las consagraciones de 1978, 1986 y 2022. España, por su parte, intentará levantar su segunda Copa del Mundo tras el histórico campeonato conseguido en Sudáfrica 2010.
La selección dirigida por Lionel Scaloni llega respaldada por un ciclo ganador que incluye la Copa América 2021, el Mundial de Catar 2022, la Finalissima frente a Italia y la Copa América 2024. Una secuencia de éxitos comparable a la época dorada de España entre 2008 y 2012, cuando conquistó dos Eurocopas y un Mundial de manera consecutiva.
La cita en Nueva York también refleja la diferencia de experiencia entre ambos finalistas. Será la séptima final mundialista para Argentina, que además de sus tres títulos fue subcampeona en 1930, 1990 y 2014. España disputará apenas la segunda final de su historia, luego de coronarse campeona en 2010.
Antecedentes con goleadas para ambos
Los enfrentamientos recientes dejaron resultados contundentes. En 2010, Argentina goleó 4-1 a la entonces campeona del mundo en Buenos Aires. Ocho años después, España respondió con un histórico 6-1 en Madrid, en un partido en el que Isco marcó tres goles y Lionel Messi no pudo jugar por lesión.
Una final con sabor hispano
El partido también tendrá un valor simbólico. Será apenas la segunda final de un Mundial disputada entre dos selecciones de habla hispana. El único antecedente se remonta a la primera Copa del Mundo, en Uruguay 1930, cuando el conjunto anfitrión derrotó 4-2 a Argentina para convertirse en el primer campeón de la historia.
Este domingo, 96 años después, España y Argentina volverán a escribir un capítulo inolvidable. Esta vez, con el mundo entero como testigo y una sola selección destinada a reinar en el fútbol mundial.